Aguas Décima realizó un llamado a la comunidad de Valdivia a no arrojar toallitas húmedas -ni otros residuos- al sistema de alcantarillado, debido a los graves problemas que provocan.

Solo en el último año Aguas Décima retiró 25 toneladas de este insumo de higiene personal desde bombas y rejillas del sistema de recolección de aguas servidas. Para dimensionar el volumen: es el equivalente a 32 camionetas 4X4 con su carga completa.



Desde la sanitaria explicaron que las toallitas húmedas, junto a grasas y otros desechos no biodegradables, forman acumulaciones sólidas conocidas como "fatbergs", verdaderos tapones que se adhieren a las tuberías, se enredan en las bombas de las plantas elevadoras y dificultan el flujo de aguas servidas.

Estas masas pueden endurecerse con el tiempo y provocar taponamientos complejos tanto en redes domiciliarias como en colectores urbanos, daño a tuberías e incluso la inhabilitación completa de las plantas que reimpulsan el agua servida hasta hacia la Estación Depuradora (EDAS) de la ciudad.

"El principal problema es que muchas personas creen que las toallitas húmedas son desechables por el inodoro, pero no se desintegran como el papel higiénico. Eso genera acumulación en las tuberías y termina provocando obstrucciones que afectan a toda la comunidad", señaló el jefe del departamento de Operaciones de Aguas Décima, Ricardo Rosales.

El profesional añadió que este tipo de situaciones no solo impacta la infraestructura sanitaria, sino también la calidad de vida de las personas porque "cuando se producen rebalses de aguas servidas, pueden verse afectadas viviendas, espacios públicos y el entorno, lo que en una ciudad como Valdivia, rodeada de ríos y humedales, tiene además un componente ambiental relevante", indicó.

Jamás al WC

Junto con las toallitas húmedas, existen otros elementos recurrentes en estos atascos. Estos son el aceite de cocina vertido al lavaplatos, restos de alimentos con grasa, productos de higiene femenina, hilo dental y otros residuos que no deben ser eliminados por el WC.

"Hay una regla simple y muy efectiva: al inodoro solo debe ir, en el peor de los casos, papel higiénico. Todo lo demás debe ir a la basura. Si logramos cambiar ese hábito, podemos prevenir una gran cantidad de emergencias sanitarias", enfatizó Rosales.

El profesional reiteró el llamado a la corresponsabilidad de la ciudadanía, y destacó que el buen uso del sistema de alcantarillado es clave para asegurar su correcto funcionamiento.